Cómo conservar tus productos frescos
Llevaste el pollo más fresco de San Valentín , el teete. Ahora, el secreto para que mantenga ese sabor de campo hasta el momento de ir a la olla o al horno está en cómo lo cuidás en casa. Como nuestros productos son naturales y no tienen conservantes industriales, aquí te pasamos unos consejos para que no pierdan ni un poquito de su calidad.
1. La heladera es tu mejor amiga (pero con orden)
Si vas a cocinar el pollo en el día o al día siguiente, guardalo en la parte más fría de la heladera. ¡Ojo! Siempre ponelo en un recipiente hondo o una bandeja para que ningún juguito toque otros alimentos. La higiene es salud, y en el campo lo sabemos bien.
2. ¿Al freezer? ¡Sin miedo!
Si no lo vas a usar pronto, el freezer es la solución. Nuestro pollo se banca súper bien el congelado porque es carne firme. Eso sí, tratá de que esté bien envuelto (sin aire) para que el frío no «queme» la carne y mantenga ese colorcito sano que tiene.
3. El secreto del descongelado (Mbeguekatúpe)
Acá es donde muchos fallan. Nunca descongeles el pollo afuera, sobre la mesada al calor del día. El secreto de los que saben es pasarlo del freezer a la heladera la noche antes. Que se descongele despacio, mbeguekatúpe. Así, la carne recupera su textura original y no pierde sus jugos naturales.

💡 El Tip de Granja Óga: «El toque de limón»
Si vas a congelar el pollo ya trozado, podés ponerle unas gotitas de limón antes. El limón actúa como un conservante natural y mantiene la carne súper fresca. Cuando lo saques para cocinar, ¡va a parecer recién traído de la granja!
Cuidar lo que comemos es cuidar a nuestra familia. En Granja Óga hacemos nuestra parte en el campo, y con estos tips, vos hacés la tuya en la cocina.
¡Buen provecho!